Beneficios y riesgos al consumir leche

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Siempre nos han dicho que consumir leche es imprescindible para crecer y mantener en forma los huesos y los dientes, así como todas las estructuras con calcio. No obstante, el consumo de leche y sus derivados está relacionado con graves problemas para la salud.

La leche forma parte de la alimentación humana en la inmensa mayoría de las civilizaciones y desde hace miles de años. De hecho, su consumo por parte de los humanos comenzó hace unos 11.000 años, con la domesticación del ganado.

Para el consumo humano, se utilizan principalmente la leche de vaca, de oveja, de cabra y de búfala. 

Beneficios:

La leche es materia prima para la elaboración de numerosos productos lácteos como la mantequilla, el queso el yogur, la nata o la cuajada. Como la leche más consumida a nivel mundial es la de la vaca, será en esta en la que nos centraremos para estudiar su composición:

  • Agua: es el componente mayoritario. Representa el 80-87%.
  • Hidratos de carbono: la lactosa constituye prácticamente todo el azúcar de la leche y será este componente uno de los principales causantes del riesgo que tiene consumir leche.
  • Proteínas: son consideradas de alto valor biológico y tienen gran cantidad de aminoácidos esenciales. Constituyen el 3-4% de la leche.
  • Grasas: constituyen el 3 y el 6% de la leche, aunque este porcentaje varía mucho de la alimentación de la vaca y de la raza. El 90% de las grasas se encuentran en forma de triglicéridos.
  • Vitaminas: entre todas, destacan la vitamina A y la D, así como la riboflavina (B2), cianocobalamina y tiamina.
  • Minerales: el contenido de minerales en la leche es muy rico. Estos minerales se suelen encontrar en forma de sales. Contiene calcio, potasio, fósforo, yodo, sodio, cloro, magnesio y zinc.
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Riesgos de consumir leche:

Como hemos mencionado al principio del artículo, consumir leche acarrea también una serie de riesgos que es importante tener en cuenta. Entre ellos podemos mencionar:

Aumenta el riesgo de alergias y asma:

La leche de vaca tiene tres veces más proteínas que la leche humana y alguna de ellas son muy difíciles de digerir por el organismo.

En algunas personas, estas proteínas espesas (como la caseína) se adhieren a los vasos linfáticos del intestino impidiendo la absorción de nutrientes. De esta forma, pueden provocar problemas inmunológicos, alergias y asma.

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Malabsorción de calcio:

Al consumir proteínas animales, el pH de la sangre se vuelve ácido y el organismo, como reacción, saca parte del calcio que tenemos en los huesos para neutralizar esa acidez. Se ha demostrado que el consumo de lácteos o de alimentos con calcio no es un factor protector contra riesgo de fracturas.

La leche sí tiene nutrientes indispensables, pero para obtenerlos no necesitamos tomar leche. De hecho, son los vegetales los mejores alimentos para ingerir calcio, por ejemplo.

Intolerancia a la lactosa:

1 de cada 2 personas es intolerante a la lactosa, que como ya sabemos es el azúcar principal de la leche. Sin embargo, la mayoría de las personas no saben que son intolerantes a esta sustancia y siguen consumiendo este alimento.

Se ha estimado que el 70% de la población mundial es intolerante a la lactosa. De esta forma, la intolerancia no es entonces una enfermedad, sino un estado normal.

Esto ocurre porque entre los dos y los cuatro años de edad, nuestro cuerpo empieza a dejar de sintetizar la enzima lactasa, que es la responsable de digerir la lactosa.

Al seguir consumiendo leche, la lactosa que no se digiere, permanece en el intestino, donde es fermentada por las bacterias de colon, lo que nos causa gases, dolor y, a veces, diarrea.

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