Expertos aseguran que el mal uso de la tecnología agrava los signos de la dislexia

La dislexia tiene un componente hereditario y otro neurobiológico. Se han constatado casos en los que algunos “genes del lenguaje” estaban alterados y otros en los que eran determinadas áreas del cerebro del hemisferio izquierdo, implicadas en el procesamiento del lenguaje.

De esta manera, los expertos explican que se nace con dislexia y ésta no va a desaparecer. Pero desde la fonoaudiología, sí se pueden construir puentes para que la persona se enfrente a la lectura y escritura con mayor éxito.

Lamentablemente, el mal uso de las nuevas tecnologías y la prisa para que los niños aprendan cada vez antes a leer y escribir está agravando la dificultad de atención que cursa con la dislexia en muchos pequeños, recoge 20 Minutos. 

Ana Salvador, miembro del comité de educación del Colegio Profesional de Fonoaudiólogos de la Comunidad de Madrid, España, explica que “las tabletas, los móviles, los dispositivos electrónicos ayudan y suponen un avance cuando se usan bien, pero si se utilizan constantemente pueden provocar, especialmente en niños que sufren este trastorno o el de déficit de atención, mayor impulsividad y también frustración”.

La profesional recuerda los principales inconvenientes en el aprendizaje de las personas con dislexia: dificultades con la lectura, escritura y comprensión lectora. Sus capacidades son normales, pero cuentan con ciertos obstáculos para emplear los vehículos de acceso al aprendizaje -la lectura y la escritura- y los sufren más ahora porque, según Salvador, “se está metiendo ya en el inicio de la primaria el tema de las letras, cuando en esa etapa escolar hay que trabajar cosas diferentes, como la temporalidad, las formas o el sistema corporal”.

Según estos expertos, se está yendo muy rápido en estos aprendizajes porque se pretende que los niños salgan ya de tercero de primaria, cuando se empieza a evaluar, sabiendo leer y escribir, y para los que tienen algún tipo de dislexia u otro tipo de trastorno “esto es tremendo”. Entre el 40% y 55% del fracaso escolar está protagonizado por alumnos con dificultades de aprendizaje, entre los que está la dislexia, y esto ocasiona en los niños baja autoestima, ansiedad, depresión o problemas de conducta.

Foto: Shutterstock.

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