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Serás mucho más atractiva si abandonas estos 10 hábitos (tu peso o tu maquillaje no tienen nada que ver).

Foto: vix.com

Este no es un artículo sobre una dieta específica para perder peso o sobre un régimen de ejercicios ideal para tonificar tu cuerpo. Si bien el cuidado del cuerpo y de su estética son importantes para la mayoría de las personas, existen otros factores que pueden realzar tu belleza. Hablo de la personalidad y de la manera de comportarte con los demás.

La forma en que nos dirigimos a otros tiene un gran impacto, ya que, como humanos, juzgamos a otros para determinar si podemos confiar en ellos: es un sistema natural. Estudios han comprobado que el tiempo que se tarda en formar una primera impresión está entre 33 y 100 milisegundos. Es más, las primeras impresiones no se borran fácilmente, según una investigación. Por ejemplo, si al principio alguien nos parece grosero, pero días después nos sonríe, no cambiaremos nuestra primera impresión de la noche a la mañana. Por el contrario, pensaremos “él me sonrió hoy, pero generalmente es maleducado”, incluso aunque esto solo haya sido cierto la primera vez.

Sin embargo, el estudio demostró que las primeras impresiones pueden cambiar con el tiempo. ¿Quieres gustar a otros, formar relaciones sanas en el trabajo, seguir en contacto con tu familia y tus amigos? Revisa si has estado aplicando alguno de estos 10 hábitos destructivos sin darte cuenta.

1. Hablar mal de otras personas

No sé por qué nos suele dar tanto placer juzgar a otros, desde la forma como actúan hasta lo que llevan puesto, y todos lo hemos hecho, aunque sea solo en nuestra mente. Pero este es un hábito muy poco atractivo. Por lo general, si hablas mal de otras personas, tu interlocutor pensará (y probablemente con razón) que también hablas mal de él con otros, lo que te hará menos confiable. Además, es una muestra de que tienes poco respeto por los demás.

Intenta estar consciente de los momentos en que un pensamiento crítico sobre otros asoma a tu cabeza, te sorprenderá la cantidad de veces en el día que esto pasa. Si esto es todo lo que tienes para decir, no parecerás una persona tan interesante como si, por ejemplo, hablas de tus intereses.

2. No prestar atención

Si durante las conversaciones estás todo el tiempo con tu teléfono, hablando con otras personas, la que tienes enfrente se sentirá ignorada. Cuando otra persona te esté hablando, dedícale tu atención completa, sin distracciones. De esta manera, hablar contigo será más atrapante.

3. Rechazar cumplidos

La inseguridad nos suele parecer un rasgo bastante poco atractivo. Si cada vez que te dicen algo bueno sobre ti lo rechazas, negándolo o respondiendo algo como “bueno, en verdad no hice un tan buen trabajo”, creas una situación incómoda tanto para ti como para quien te dio el cumplido. Solo di gracias, sonríe y sigue adelante, sin darle tanta importancia al asunto. Tomar esta decisión te hará sentir mejor contigo mismo también.

4. Tener la mente cerrada

Es cierto que a veces tenemos que aguantar conversaciones que no tienen ni pies ni cabeza. Además, diría que es mejor abstenerse de las discusiones de política sobre una mesa familiar. Pero si realmente quieres a alguien y te interesa saber cómo piensa, escúchalo con atención y trata de encontrar una manera de entender por qué opina de esa manera, antes de rechazar de primera sus opiniones. Te sorprenderá saber que puedes cambiar tu manera de pensar, o, si no, al menos conversarás como una persona civilizada.

Si te cuesta tener una opinión sobre temas importantes, o crees que no sabes suficiente, edúcate. En internet encontrarás una miríada de opiniones sobre asuntos mundiales y te identificarás más con unas que con otras.

5. Llegar tarde

Aunque no lo creas, la hora a la que llegas para encontrarte con otra persona es parte del respeto que muestras hacia ella. Si, como a muchos, te cuesta llegar temprano, ponte en mente salir quince minutos antes para darte un margen por imprevistos (tránsito, desvíos, o que no encuentres tus llaves). Quienes llegan tarde suelen ser personas desorganizadas en general, que hacen demasiados planes y cancelan algunos a último momento. Conviértete en una persona en que otros puedan confiar.

6. No ayudar ni pedir ayuda

La amabilidad es algo bien visto en otras personas. Si alguien a tu lado necesita ayuda y te ofreces, te abrirás a otros, y se te acercarán más fácilmente que si te quedas viendo. A nadie le gustan las charlas de ascensor, pero lo mínimo que puedes hacer es sostenerlo para esa persona que viene corriendo, en lugar de cerrárselo en la cara.

Por otro lado, también te abrirás a los demás si necesitas ayuda y reconoces que no puedes hacer tú todo el trabajo. No construyas paredes innecesarias entre tú y los demás, y permítete ser quien tome la posición más vulnerable de vez en cuando.

7. Ignorar tus talentos

¿Hay algo que haces bien y que te gusta hacer? Entonces, perfecciona tu talento en esa área. Practica aunque sea un par de horas por semana, si no tienes tiempo para dedicarle de manera regular. Demostrar a otras personas que tienes una habilidad única te hará más interesante, especialmente si puedes hablar con pasión sobre lo que amas hacer.

8. Solo concentrarte en ti mismo

Al principio, una persona arrogante puede parecer atractiva y segura de sí misma, ya que nunca muestra su inseguridad o vulnerabilidad. Pero, a la larga, la gente se cansa de escucharla hablar únicamente de sus propios logros, y se da cuenta de que el arrogante no tiene mucho tiempo para otros.

Si, por otra parte, lejos de ser arrogante, hablas de ti mismo con inseguridad, fíjate si no te estás concentrando demasiado en tus propios problemas, sin dejar que la persona que está hablando contigo hable de los suyos. Quizá estés sintiendo demasiada lástima por ti mismo, un rasgo que otros considerarán poco atractivo.

9. No cuidarte

No necesitas usar varias capas de maquillaje o pasar horas frente al espejo tratando de lucir un peinado perfecto. Simplemente, usa detalles para llamar la atención: pon un color lindo en tus uñas, arréglate el pelo de diferente manera, o córtatelo. Encontrar formas de darle creatividad a tu apariencia es mucho más atractivo que intentar llegar a una perfección que no existe.

Además, cuidar tu salud se refleja en tu físico y en tu estado de ánimo. Aliméntate bien, bebe mucha agua y duerme bien. Verás cómo estos sencillos hábitos pueden cambiar tu apariencia para bien.

10. Darle más importancia a la belleza exterior

La verdadera belleza viene de tu interior. La forma como te comportas con los demás puede tener un impacto más importante de lo que crees en cómo te perciben. Si todo el tiempo te estás preocupando por tener un mejor físico, quizá otros te vean como una persona arrogante. Puedes conseguir belleza arreglando tu cuerpo, pero también puedes arruinarla con tus actitudes. Las personas amables, educadas y empáticas son las que resultan, a fin de cuentas, más atractivas.

Fuente: vix.com